EL SIONISMO REFUTADO POR JUDIOS TRADICIONALISTAS

En los documentos que compartimos a continuación se puede leer una crítica al Sionismo (doctrina política creada por Theodor Herzl en el siglo XIX a fin de conseguir un Estado Nacional para el Pueblo Judío) realizada por hebreos tradicionalistas de Neturei Karta International. Son documentos honestos que no borran los problemas teológicos propios del Judaísmo Talmúdico en relación al Cristianismo pero que sí suponen un intento de solución al problema político causado por el Sionismo, nacionalismo secularista y étnico de corte iluminista que no sólo ha generado problemas con los palestinos sino con todos los pueblos donde tiene una fuerte influencia, sobre todo en los casos de EE.UU, Gran Bretaña, Francia, Brasil o la Argentina. En nuestro país esa influencia es manifiesta a partir de las presiones ejercidas por la Embajada de Israel, la DAIA, la AMIA y su extensión al mundo religioso, cultural, económico, etc. Una de las figuras más importantes es la del multimillonario Eduardo Elztain (I.R.S.A), anfitrión habitual de los encuentros entre empresarios y dirigentes políticos argentinos en el Hotel Llao Llao de Bariloche y principal agente inmobiliario en las Bolsas de Buenos Aires y New York. Elztain es en la actualidad vicepresidente del Congreso Judío Mundial, una de las entidades globalistas, sionistas y anticatólicas más importantes del planeta. Por eso es importante conocer estos documentos que no provienen de ningún panfleto racista y/o nacional-socialista, sino de judíos ortodoxos contrarios al Estado de Israel. Para una visión histórico-doctrinal clásica y actualizada acerca de la “cuestión judía” desde el tradicionalismo católico, cfr. E. Michael Jones, El Espíritu revolucionario de los Judíos, Fidelity Press, Buenos Aires, Argentina, 2021, libro alejado de cualquier postura de “antijudaísmo racial” o antisemitismo.

Redactor (R) de la introducción y las notas: Fernando Romero Moreno (NDA)

LA CUESTION PALESTINA

Preguntas y respuestas.

P – ¿Es verdad que Neturei Karta internacional apoya la soberanía Palestina sobre toda la Tierra Santa?

R – Nuestra respuesta es sí, inequívocamente, sí. Sin embargo, esta respuesta requiere una explicación previa. Nosotros somos una organización ortodoxa anti-Sionista. Nuestra pelea contra el sionismo existe en muchos niveles. Primero, presentar un estado en Palestina que está prohibido según la ley judía, niega el castigo Divino inherente en el exilio del pueblo judío y busca remediar lo que es probable que sea un estado espiritual por medios mundanos. Segundo, ha dedicado mucha de su energía en arrancar la fe tradicional de la Torá. Tercero, ha cometido un grave mal moral en su trato del pueblo Palestino.

P – ¿Qué avocan?

R – Exigimos, sin compromiso, la desmantelación pacífica del estado Israelí. Respecto a si o cuántos judíos quedarán ahí después de que este proceso se complete, esa decisión es totalmente dependiente de los líderes y del pueblo Palestino.

P – ¿Acaso no están asustados de lo que esto resultaría para los judíos viviendo en el país?

R – En realidad, nosotros tememos más por los judíos en la presente situación desahuciada. Después de 53 años, cinco guerras, sinfín terror y contra terror, civiles inocentes muertos en ambos lados, no hay solución a la vista. Tanto la Derecha como la Izquierda Israelí han fallado miserablemente para rectificar esta situación. Nosotros ofrecemos una alternativa a lo que es claramente un trágico experimento.

P – Pero, ¿Acaso los judíos no merecen una patria?

R – Ningún judío fiel a la Torá en los 1900 años del exilio de nuestro pueblo creyó que debemos reclamar la tierra por medios militares. En lugar, creyeron que al final de los días, cuando el Creador escoja redimir a toda la humanidad entonces todas las gentes se unirán a Su veneración. Esto no refuerza la subyugación o el despojo de gentes. Será un tiempo de hermandad universal con su espiritualidad en la Tierra Santa. Hasta entonces el pueblo judío tiene una tarea específica en el exilio.

P – ¿Y qué será eso?

R – Aceptar con fe su exilio. Y, por palabra y hecho, silenciosamente y sin Obstrucción, actuar como modelos espirituales y morales. Y, en general atender al servicio de Dios por medio del estudio de la Torá, rezo y buenas acciones.

P – ¿Cómo ven al pueblo Palestino?

R – Son las victimas de la ceguera moral de movimiento Sionista y de su obstinada negación de tomar en cuenta otras personas más que ellos. El pueblo Palestino tiene derecho a su patria. Y tienen derecho a restitución financiera por pérdida material y daños causados ​​hacia ellos durante las décadas pasadas.

P – ¿Qué esfuerzos han realizado para esta causa?

R – Hemos publicado frecuentemente declaraciones en apoyo a los reclamos Palestinos en simpatía a su sufrimiento. Nos hemos unido a los Palestinos en protesta en contra de los abusos a los que ellos han sido sujetos. Hemos, en general, tratado de mantener una presencia pública tanto en el mundo judío como en el islámico para que la venerable tradición del judaísmo,based en la Torá anti – Sionista no sea olvidado.

P – ¿Cuál es su opinión en el proceso de paz, los acuerdos de Oslo y esfuerzos similares?

R – Cualquier apoyo judío a favor del sufrimiento Palestino es un paso en la dirección correcta prácticamente y una evidencia de la conciencia moral que cada judío debe tener. Sin embargo, creo que todos estos aviones, aún si son bien intencionados, están condenados al fracaso. Los judíos tienen prohibido ejercer soberanía política sobre la Tierra Santa. Ellos están convocados a buscar paz con todos los hombres.

P – ¿Cuál debe ser la perspectiva judía sobre el mundo islámico?

R – Los judíos son convocados para tratar éticamente y honestamente con todos los hombres. Esta es nuestra tarea como un “reinado de sacerdotes y una nación santa.” El Sionismo ha mal dirigido a muchos judíos a cometer actos de agresión contra el pueblo Palestino. Por eso, concierne a todos los judíos, rectificar esta situación buscando paz, reconciliación y diálogo cuando tratan con los palestinos y con todas las naciones islámicas. Esta es una de las grandes pruebas espirituales confrontando al pueblo judío – establecer una relación moral con sus compañeros islámicos.

P – Realísticamente hablando, ¿su programa tiene alguna oportunidad de ser implementado?

R – Primero, el Creador dirige el mundo y con Él todas las cosas son posibles. Segundo, hay un tremendo sentimiento de desilusión y cansancio entre los judíos mundialmente con el estado Israelí y el estado Sionista en general. Muchos se dan cuenta que seguir principios Sionistas lleva de un callejón sin salida a otro. Quieren otra solución. Nuestra solución, que es simplemente la antigua tradición de la Torá, esta apareciendo cada vez más plausible a muchos y puede, en el no muy distante futuro, con la ayuda del Creador, realizar el día que hasta ahora esperamos y rezamos que no más sangre inocente va a ser derramada, sea judía o árabe.

UNA ALTERNATIVA AL SIONISMO  
Con la ayuda de Dios; Por la gracia y favor de Dios, el Todopoderoso – Mis queridos invitados y delegados, que las bendiciones del Creador sean sobre esta asamblea y que Su sabiduría informe a todas sus acciones.
Abraham, el antepasado mutuo de los judíos y de sus primos arábigos, está descrito por Efrón en la Biblia como “un príncipe de Dios entre nosotros (Génesis 23:5)”. Por cuanto que la persona no vive en aislamiento, una de las metas de la persona verdaderamente religiosa es llegar a un grado de devoción capaz de evocar la alabanza de todos los hombres y su deseo a imitar su piedad. Desde los días de Abraham, esta ha sido la única misión del pueblo judío. La revelación en el monte Sinaí puso una tremenda carga sobre nuestra gente. Nosotros fuimos llamados a ser “un reinado de sacerdotes y una nación santa (Éxodo 19:6)”. Durante todas las épocas, los judíos vivieron una humilde, santa existencia, en paz con todos los hombres y sirvieron como ciudadanos leales y cooperativos en las naciones en donde habitaban.

Hace cien años, un judío, alejado de su fe y en total ignorancia de sus creencias básicas, comenzó el movimiento ahora conocido como sionismo. Sus más tempranos seguidores fueron reclutados de las filas de judíos que habían abandonado su fe. El tiempo no nos permite catalogar en detalle los efectos malignos que tuvo esta ideología sobre los mismos judíos y cómo los llevaron a abandonar las creencias y las prácticas de la Torá, sino, para el propósito de esta conferencia, nosotros, si Dios quiere, explicaremos por qué el sionismo es un rechazo del judaísmo y cómo su abandono es el único camino a la verdadera paz. Toda la humanidad se encuentra horrorizada ante el terrible sufrimiento en el Medio Oriente. Inocentes de ambos lados están siendo barridos en una espiral de al parecer interminable derramamiento de sangre. El mundo busca una solución. Nuestra perspectiva es representativa del punto de vista de la Torá, sostenida por cientos de millares de judíos a nivel mundial, que ofrece alternativa real al actual atolladero. Nuestra posición es la del Talmud y del Midrash que claramente prohíbe los intentos prematuros para acabar con el exilio. Realmente, nos es dicho que es metafísicamente imposible que haya un real cese de hostilidades mientras que los judíos se encuentren violando los términos del exilio. Con esta introducción completa, vamos ahora a dirigirnos a los detalles del dilema que se encuentra delante de nosotros. ¿Cuál es la creencia tradicional de la Torá acerca de la Tierra Santa? La Tierra Santa es un regalo Divino condicional. Es un lugar apartado para la veneración de Dios. Pero fue dada condicionalmente. La Biblia profetizó que si “los hijos de Israel” fallaran su misión espiritual, serían desterrados de su tierra y mandados al exilio (N.del R: para los cristianos, este destierro es fruto del Deicidio y de la infidelidad a la Alianza, razón por la cual Jesucristo, que profetizó la diáspora judía, lloró sobre Jerusalén). Este castigo del exilio duraría hasta que el Señor en Su misericordia, vea conveniente acabar la historia como la conocemos, anunciando la era Mesiánica – un tiempo de fraternidad y paz universal. Este utópico futuro tendrá la veneración de Dios por toda la humanidad, centrada en la Tierra Santa y la ciudad de Jerusalén (N del R: los cristianos creemos que el Judaísmo es un enemigo teológico del Cristianismo y la Cristiandad, aunque no todos los judíos lo sean de modo culpable ni sea lícito perseguirlos por ello, pero sí precaverse de las acechanzas de sus sectores anticristianos. Tal enemistad es una categoría teológica, no la excusa para hacer juicios sobre cada judío considerado individualmente ni para fomentar “pogroms”. También sabemos por Fe que los Judíos se convertirán al Final de los Tiempos, antes, durante o después de la Parusía, cuando reconozcan a Jesucristo como el Mesías, como Dios, como Rey de Israel y de todas las Naciones) . En el Servicio Adicional recitado cada Festividad encontramos el siguiente rezo: “Y a causa de nuestros pecados fuimos exiliados de nuestra tierra y desterrados de nuestro suelo y no podemos subir y postrarnos delante de Ti”. Estos rezos no representaron nada nuevo en la doctrina de quienes las instituyeron y las recitaron. Desde la destrucción del Templo y durante toda la historia judía nuestro pueblo consideró su exilio como un castigo Divino. Realmente, ninguno de los judíos se atrevió a sugerir que los romanos habían destruido el Templo a causa de la falta de preparación militar o de recursos de parte de los judíos (…) El Templo fue perdido físicamente por la falla del pueblo judío de no vivir de acuerdo a sus obligaciones espirituales hacia Dios. Realmente, a pesar de miles de años de exilio, frecuentes exclusiones y persecuciones, ningún judío sugirió que la tierra Santa debe de ser retomada por la fuerza de las armas. El exilio fue, realmente, un estado físico. Sin embargo, fue totalmente causado y perpetuado por fuerzas espirituales. Entonces, los únicos medios de acabar el exilio y de llegar a la prometida era de paz y fraternidad universal fueron y son espirituales. Consisten en las prácticas esenciales de nuestra fe – arrepentimiento, rezo, estudio de Torá y buenas acciones. En las palabras de Rabi Samson Rafael Hirsch (líder judeo-alemán 1808 – 1888), “Durante el reinado de Adrián cuando la rebelión de Bar Cojba resultó un desastroso error, se volvió esencial que los judíos sean recordados por todas las generaciones de un importante, esencial hecho, específicamente, que (el pueblo de) Israel nunca debe de intentar restaurar su independencia nacional por medio de su propio poder; sino que debiera solamente confiar su futuro como nación únicamente a la Providencia Divina.” (Hirsch Siddur, 1969: 703) Nuevamente, Rabí Hirsch escribe: “Nosotros nos enlutamos por eso que trajo esa destrucción (del Templo), tomamos a nuestro corazón la dureza que encontramos en nuestros años de vagar como el castigo de un padre, impuesto sobre nosotros para que mejoremos, y nosotros lamentamos la pérdida de la observancia de la Torá que esta ruina ha traído… Esta destrucción nos obliga a permitir nuestro deseo por la lejana tierra para expresarse ella misma sólo en luto, en desear y en esperar; y solamente por medio del cumplimiento honesto de todas las obligaciones judías podemos esperar la realización de esta esperanza. Pero nos prohíbe luchar por la reunión o por la posesión de la tierra excepto por medios espirituales.” (Horeb, 1981: 461) El intento de explicar el exilio en términos de este mundo no es simplemente un error de doctrina o una distorsión de la historia judía. Esto es algo que golpea en el centro de la fe judía. De hecho, el Maharal de Praga (Rabino checoslovaco y fundamental líder judío medieval 1525 – 1609) escribe que un judío debe de dar su vida antes de tratar de terminar el exilio por medio de conquistar la Tierra Santa. (Netzaj Yisroel, 24) ¿Por qué? ¿Por qué esto fue visto como tan básico para nuestras creencias? En términos simples – si uno ve el exilio como el resultado de causas y efectos militares, entonces el mismo corazón y alma son desgarrados de su destino judío y guía Divina. Acertando nuestro derecho de alterar el plan Divino de exilio como un castigo, arrepentimiento, expiación y regreso milagroso, acertamos que la esencia del destino judío es muy capaz de ser alterado por algo más que fuerzas espirituales. Dios es entonces exiliado del drama y de la resolución final de las esperanzas de la humanidad.
Por supuesto, exilio es mucho más que un mero castigo. El pueblo judío fue mandado entre las naciones para proclamar con palabras y hechos las verdades de la existencia de Dios y Su reveladora orden para todo hombre. En las palabras de Rabeinu Bajia (comentario bíblico de Zaragoza del siglo 12) “Los judíos deben de dispersarse entre las naciones para que esas naciones aprendan de ellos fe en la existencia de Dios y el flujo de la Providencia Divina acerca de las particularidades de los hombres.” (N.del R: para la Iglesia Católica los judíos son testigos negativos de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, y deben ser respetados en sus vidas, bienes y libertad, siempre y cuando no intenten judaizar subrepticiamente la comunidad política que les dé hospitalidad y menos aún la Iglesia. No se les puede imponer la Fe y/o el bautismo por la fuerza ni impedir sus actos de culto. El antijudaísmo racista, el nacional-socialismo y las persecuciones injustas a los judíos están firmemente condenadas. También lo está el antijudaísmo gnóstico de Marción, hereje de los primeros siglos, que rechazaba el Antiguo Testamento. Lo esencial de estas enseñanzas se encuentra ya en el “Sicut Iudaeis” del Papa San Gregorio Magno).
Trágicamente, dos eventos colisionaron para nublar las anteriores, las alguna vez universalmente reconocidas verdades entre el pueblo judío. Primero, el exilio se prolongó por cientos y eventualmente por miles de años. Segundo, en el resultado del Iluminismo, muchos judíos abandonaron una fe basada en la Torá. Entonces, esos judíos que ya no vieron el exilio en términos divinos, trataron de explicarlo como nada más que el resultado del poderío de este mundo. En su frustración a causa de la largura del exilio ellos demonizaron a todas las naciones. Según su punto de vista todos los Gentiles siempre odiarían al pueblo judío (N.del R: los católicos no podemos odiar a los judíos, ni siquiera a los que nos atacan, sino que debemos rezar por su conversión, respetar su modo de vida y darles hospitalidad en nuestras comunidades políticas, en tanto no afecte injustamente a las naciones que les den hospitalidad). Entonces, ellos razonaron, debemos de inmediatamente acabar el exilio por medios políticos y, de ser necesario, por medios militares. De esta forma, nació la religión del Sionismo. Esto requirió ignorar a los habitantes palestinos del lugar. Cuando esta estrategia se volvió imposible, el movimiento sionista y después el estado Israelí buscó caracterizarlos como enemigos irracionales para quienes la conquista militar era sólo su único destino (N. del R: la enemistad teológica de la que hablaba ya San Pablo, nada tiene que ver con una enemistad irracional fundada en prejuicios, generalizaciones indebidas, conspiracionismos amarillistas, justificaciones racistas, etc).
Entonces, ambas misiones exílicas (arrepentimiento y servir como una “luz para las naciones”) resultaron dañadas por la ideología del sionismo. Nosotros estamos siendo llamados por el sionismo para ver a todas las naciones árabes como nuestros enemigos. Estamos siempre siendo exhortados a insistir en anti – semitismo, real e imaginado, para justificar la creación del estado y sus subsecuentes agresiones. Esta obsesión con guerras, terror y contra terror, la subyugación de los palestinos, reparaciones y reclamos sobre todas las naciones y siempre más salvajes cargos de anti – semitismo, proveen una tentativa religión substituta para muchos judíos. Esta herejía fue particularmente tentativa para judíos ignorantes de la Torá y a causa de fuerzas históricas y culturales, alejadas de su fe. El costo de todo esto en términos de nuestras verdaderas tareas exílicas es enorme. En lugar de cumplir nuestro rol silencioso de “luz para las naciones”, estamos siendo siempre arrastrados a un conflicto sanguinario con el pueblo Palestino. Miles de inocentes en ambos lados sufren continuamente. Los judíos del mundo tiene poco tiempo o paciencia para su principal tarea – la veneración a Dios y su consecuente beneficio – la santificación de Su Nombre. No hay necesidad para los judíos de ser vistos como los enemigos del mundo islámico. No hay necesidad para los judíos de estar siempre acusando a Papas y gobiernos de haberse disculpado insuficientemente por culpas pasadas – reales e imaginarias (N. del R: el sionismo presiona de modo habitual para que la Iglesia Católica modifique su visión de los fariseos, para que que reconozca su relación- falsa- con el NacionalSocialismo, para que deje de rezar por la conversión de los Judíos al Cristianismo, para separar la Iglesia del Estado en las naciones cristianas, y para evitar la canonización de personalidades que ellos consideran como sospechosas de “antisemitismo” o de no haber hecho lo suficiente contra este error, como Isabel la Católica, G.K. Chesterton o el Papa Pío XII. También organizaron una campaña de injurias y calumnias contra Mel Gibson por su film “La Pasión de Cristo”. Algunos insisten también en que se dejen de leer los pasajes bíblicos relativos a la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo por considerarlos “Judeo-fóbicos”) . No hay necesidad para el judaísmo en basar sus estrategias políticas colectivas en América o en Europa sobre un fundamento de “¿Es bueno para Israel?”, alienando y enojando a sus amigos ciudadanos. Más allá de estos factores, queda el hecho trágico de que gran parte de la humanidad ve al estado Israelí como el representante del pueblo judío. Entonces, el estado que ha rechazado o, en el mejor de los casos, ignorado a Dios, transmite el mensaje a la humanidad que la esencia del judaísmo es un nacionalismo secular. Más aún, el reclamo de Israel de representar a los judíos del mundo vincula a todo nuestro pueblo a los actos de violencia del estado en contra del pueblo Palestino. Esta es una frustrante y vergonzosa mentira. Nada puede estar más alejado de la realidad. Muchos judíos en la Tierra Santa y alrededor del mundo están terriblemente doloridos y preocupados por el sufrimiento y persecución del pueblo Palestino (N. del R: el Estado de Israel creado por el Sionismo justifica los secuestros y /o asesinato de “antisemitas” en el exterior, admite la tortura como método interrogatorio de sospechosos e identifica ciudadanía con judaísmo étnico) . Claro, nuestros corazones sangran cuando judíos inocentes sufren. Pero, esto no necesita cegar a un pueblo moral a los sufrimientos similares del otro. Este es precisamente el punto — el Sionismo es una receta para el sufrimiento interminable entre los judíos y los Palestinos. En las palabras del Gran Rabino, Rabí Yoel Teitelbaum zt’l (de bendecida memoria, originario de Hungría, que vivió en Nueva York después de la segunda guerra mundial, 1888 – 1980), “En suma, el odio hacia la comunidad judía es porque está dicho que aquellos que no son observantes de la Torá (N. del R: los sionistas), que son herejes, son los líderes de los judíos. Las naciones del mundo son mal guiadas por ellos y adquieren odio hacia los judíos. Uno de los más grandes mandamientos que hay, que debe de ser observado con un tremendo auto – sacrificio, es el hacer saber a las naciones del mundo que ellos (los Sionistas y líderes irreligiosos) no son los representantes de la comunidad judía. (Y decirles a ellas) que los judíos observantes no tienen conexión con ellos.” (Dibros Kodesh, 1986: 210-11) La gran mayoría de los judíos rechazaron el Sionismo cuando comenzó. En la parte temprana del siglo, el Rabino Principal de Jerusalén (que no sea confundido con los Rabinos Principales del Estado de Israel), Rabí Yosef Jaim Zonnenfeld negoció con el Rey Jusein para ayudar a la comunidad ortodoxa a escapar de las maquinaciones Sionistas. Esto resultó en el asesinato por los operativos de la Haganá en 1924 del consejero del Rabí, Dr. Yacob Israel de Haan. En 1948 Rabí Yosef Zví Dujinsky de Jerusalén mandó una petición urgente a las Naciones Unidas, pidiendo que la comunidad ortodoxa en la Tierra Santa quedara exenta del gobierno Sionista. Estos no son incidentes aislados. Por más de un siglo, el Sionismo ha sido objeto de oposición por grandes segmentos de los judíos ortodoxos en Jerusalén, la Tierra Santa y alrededor del mundo. Muchos continúan haciéndolo hoy en día. De hecho, ellos rechazan cualquier forma de reconocimiento o de cooperación con el estado. Ellos frecuentemente pagan por su oposición al estado siendo arrestados, golpeados, y, a veces, asesinados. Sus voces son generalmente ignoradas por la prensa Israelí y a través del mundo. Las afirmaciones sionistas de haber resuelto la “cuestión judía” por medio de “acabar el exilio” han probado ser un fiasco total. En cualquier caso, la sustentabilidad de los sionistas de haber creado un refugio seguro para los judíos es obviamente falso. La verdad es que Israel hoy, sea gobernado por “palomas” o por “halcones” es el lugar más peligroso en el mundo para los judíos. Esto es lo que debería de esperarse, siendo la creación de Israel un acto de desafío en contra de las instrucciones del Creador. Nuestra posición es la única ofreciendo una alternativa real para el actual estado de cosas. Judíos Anti – Sionistas creen que el único camino para la paz en el Medio Oriente, el único medio para los judíos de cumplir su papel en el exilio y el único camino para demostrar justicia y bondad a los Palestinos, es una desmantelación total del estado Israelí. Solamente entonces, con la soberanía transferida totalmente al gobierno Palestino, una verdadera paz va a ser obtenida (N. del R: la Iglesia católica, que condena el anticristianismo explícito de algunos judíos, se opone a toda forma de terrorismo fundamentalista, sea judío, islámico, cristiano o secular).
Después de 53 años de tener nuestra sangre vertida en el altar de un colonialismo del siglo XIX, nacionalismo mal aplicado al pueblo judío, habiendo derramado un mar de sangre de otros pueblos, es un tiempo muy propicio para que los judíos del mundo pongan las primeras suposiciones del sionismo en tela de juicio. ¿Qué se ha logrado con vincular el destino de nuestro pueblo con el del estado? De raíz, el sionismo ha tenido éxito en cambiar la definición de los judíos de un pueblo de fe, que intenta lograr cercanía al Creador en este mundo, a una estéril secular, identidad étnica. Ha fomentado sentimientos anti – judíos alrededor del mundo. Concierne a esos judíos con la Torá que han conocido, desde el nacimiento del Sionismo, que sólo mal puede venir de sus sueños, que insista a los judíos del mundo para que acepten la única alternativa conveniente. Esta alternativa no demandaría un gobierno político judío sobre la Montaña del Templo o Jerusalén. La “no negociación de Jerusalén” no es un concepto de la Torá (N.del R: la Santa Sede, que recién en los años 90 reconoció y firmó un Tratado con el Estado de Israel, siempre ha reclamado algún tipo de “internacionalización” – antes territorial, ahora funcional- de Jerusalén). Realmente, el verdadero concepto de la Torá es rechazar las nociones del sionismo y abandonar, en una forma pacífica, la actual soberanía judía sobre la tierra. Esto no necesita deprimir a ningún judío. Es mucho mejor abandonar el poder político que fracasar en nuestra tarea política / religiosa como la nación de la Torá. Es mucho mejor practicar bondad y justicia hacia todos los hombres como es dictado por la Torá, que el ser arrastrados a una batalla sin fin con los Palestinos, el mundo islámico, todo el Tercer Mundo y cada vez más las naciones y las gentes de Europa y Norte América. Nosotros los judíos tenemos una tarea, pero no es ser despojadores y agresores. La alternativa seria al sionismo es la fe del judaísmo (N.del R: desconocemos si los judíos ortodoxos de Neturei Karta rechazan o interpretan de otro modo, los pasajes sacrílegos y blasfemos del Talmud contra Nuestro Señor Jesucristo, las calumnias sobre la Santísima Virgen o los ataques contra el Cristianismo). En la poderosa descripción de Rab Hirsch: “Imagina a cada hijo de Israel siendo un respetuoso y predominante sacerdote de justicia y amor, diseminando entre las naciones no el Judaísmo específico – por cuanto que el proselitismo es prohibido – sino pura humanidad… Qué impresionante, qué sublime sería si viviera un pueblo … que sostiene en posesiones materiales sólo los medios para practicar justicia y amor hacia todos, un pueblo que sus mentes están imbuidas con la sabiduría y verdad de la Ley, manteniendo simples, directos puntos de vista, y los enfatizaran para ellos y para otros en expresivos, vividos actos simbólicos.” (Diecinueve Cartas, 1960: 108-9) A los Palestinos y a otros pueblos aquí representados: ustedes no tienen pelea con el pueblo judío. Nosotros no somos sus enemigos. Nuestro mensaje es sencillo. Dediquémonos a vivir en paz y en un verdadero respeto mutuo (N.del R: estos judíos parecen ser, como Natanael antes de su conversión o como Gamaliel, “verdaderos israelitas en los que no hay doblez ni engaño”, no judíos que “a sabiendas” -como decía el Padre Meinvielle- rechazan a Jesucristo y al Cristianismo, sino que parecen tener por el momento “ignorancia invencible”). A nuestros amigos nosotros les pedimos que abracen la fe de nuestros ancestros como fue revelado en el Sinai; que ustedes traten justa y bondadosamente a todos los hombres y que todos trabajemos hacia la hermandad final y redención de la humanidad (N. del R: los cristianos sabemos que esa hermandad final se dará con la Parusía y la Conversión de los Judíos a la Fe católica). Nuestro rezo a Dios es que el estado Israelí sea pronta y rápidamente desmantelado sin ningún derramamiento de sangre Judía o Palestina y que seamos merecedores de ver la revelación completa de la gloria de Dios en el mundo, Amén.