Proyecto NUEVA DERECHA ARGENTINA

Como es sabido, el origen histórico del término “derecha” (el lugar que ocupaban los nobles, el clero o los burgueses en relación con el rey, producida ya la Revolución Francesa) poco sirve para formular un proyecto político.

En tal sentido, hacemos propias las críticas doctrinales que se han hecho a esta distinción, sobre todo las de Ortega y Gasset, José Antonio, Francisco Canals Vidal o Juan Carlos Goyeneche. Ortega decía: “Ser de izquierda es, como ser de  derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejía moral”. Pero hay un sentido más coloquial de esta palabra, que nos parece válido utilizar. Lo explicaba así Calderón Bouchet: “El término ‘derecha’ es un término acuñado por el progresismo revolucionario para denotar, en líneas generales, el pensamiento que se le opone. Y, así, en líneas generales, me siento implicado en la vastedad significativa del adjetivo”. Pero es un adjetivo que cabe aceptar si con el mismo queremos señalar “la fidelidad a ciertos seres reales y concretos y no a puras teorías bien o mal formuladas. La fisonomía actual de lo que entiendo por derecha es el orden político e institucional que asegura el ejercicio, la difusión y la conservación de estas fidelidades en el tiempo y en un país determinado” a la religión, a la patria, a la familia, a la propiedad y a las diversas comunidades orgánicas que protegen al hombre concreto y sus legítimas libertades de las ideologías abstractas y de los proyectos revolucionarios.

Este sentido de derecha, agregaba Calderón Bouchet, nada tiene que ver con la defensa del capitalismo anónimo, del autoritarismo, de la mentalidad maniquea y puritana, del fariseísmo religioso o de cierto esteticismo literario sedicentemente aristocrático. Esta sana derecha, así expresada, corresponde con propiedad al tradicionalismo católico pero, por extensión y analogía (aquí nos apartamos de la visión de Calderón Bouchet) puede aplicarse también a otras corrientes que defienden (con mayor o menor ortodoxia) varios de estos valores tradicionales puestos en entredicho por la izquierda y el progresismo. En ese sentido, a la derecha pertenecen no exclusivamente los tradicionalistas sino también los liberales culturalmente conservadores (incluidos algunos paleo-libertarios), los conservadores “stricto sensu”, los nacionalistas católicos, cierto peronismo ortodoxo y republicano, algunos desarrollistas, etc.

No se trata de una alianza de derecha “al viejo estilo”, aquella que entre nosotros actuó con ciertos sectores del conservadorismo (hasta 1943), con el peronismo (desde 1945 en adelante) o con los gobiernos militares (entre 1930 y 1983). Simplificando mucho podríamos decir que, en aquellas alianzas, el denominador común era muy débil y casi se limitaba a combatir al mismo enemigo (sobre todo al comunismo). Y las diferencias eran profundas, con honrosas excepciones.

Hoy en cambio, hay una serie de referentes que, desde distintos orígenes políticos, coinciden en la defensa de valores comunes como la Tradición, el Derecho Natural, la Soberanía, la República, el Federalismo y una Economía Social de Mercado, todo bajo la guía y la inspiración de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI), aunque también hay cierto “conservadorismo” de origen protestante, sobre todo evangélico. Y, con sus diferencias, estos referentes están mayoritariamente unidos también contra el Laicismo, la Dictadura del Relativismo, la Ideología de Género, la Cultura de la Muerte, el Setentismo y la Desmalvinización como “políticas de estado”, el Garantismo abolicionista, la Izquierda cultural y el Globalismo ideológico-financiero (sea en su versión “neoconservadora”, sea en la “progresista”).

Sebastián Miranda, Cristián Rodriguez Iglesias, José María Sacheri, Nicolás Márquez, Agustín Laje, Cristián Rodrigo Iturralde, Pablo Muñoz Iturrieta, Segundo Carafí, Vicky Villarruel, Andrés MacLean, “Lupe” Batallán, Silvina Spataro, Pablo M. Pozzoni, Luis María Caballero o Nicolás Mayoraz son algunos de estos referentes. Que siguen de algún modo los intentos de generaciones previas, como la de Mario Amadeo, Marcelo Sánchez Sorondo o Mario Díaz Colodrero en los 60 -70 o la de Gerardo Palacios Hardy, Alberto Solanet, Héctor H. Hernández, Vicente G. Massot, Siro de Martini, Luis D´Aloisio, Jorge Scala o Mario Meneghini a partir de los 80-90. Darle a sus distintos aportes la coherencia necesaria que permita consolidar un espacio político-cultural y con eso, viabilidad a proyectos electorales que expresen los ideales comunes de esta Nueva Derecha, es el objetivo de nuestra propuesta.

Lo haremos desde este portal, desde las redes sociales, y desde nuestros cursos y conferencias, procurando siempre una articulación con todos los líderes que representan hoy estas ideas en la Argentina.

También se publicará, en cuanto se flexibilicen las restricciones de la “cuarentena”, nuestro libro La Nueva Derecha- Reflexiones sobre la Revolución Conservadora en la Argentina. Esperemos que sea una contribución positiva para el bien común de todos los argentinos.